El brote del gusano barrenador en México continúa expandiéndose de forma alarmante, acumulando más de 28,200 casos a nivel nacional (con casi 2,000 activos) y afectando severamente a Jalisco, donde ya se reportan 585 contagios en ganado, 33 en mascotas y uno en humanos. Especialistas señalan que el ingreso de la larva desde Panamá fue facilitado por controles sanitarios insuficientes y el comercio legal e ilegal en la frontera sur, permitiendo que la plaga avance hacia el norte impulsada por la rápida reproducción del insecto en temporadas cálidas. A pesar de los esfuerzos de Senasica, las estrategias de contención basadas en la liberación de moscas estériles han mostrado resultados muy limitados, replicando los fracasos previos en Centroamérica que no lograron evitar que el parásito alcanzara recientemente el territorio estadounidense.
En el ámbito económico, la crisis ha generado afectaciones superiores a los 1,800 millones de dólares debido a la suspensión de la exportación de más de 1.5 millones de cabezas de ganado, lo que se traduce en pérdidas reales de 700 millones de dólares para México. La retención de estos animales ha provocado una sobreoferta de carne en el mercado nacional que desplomó el precio por kilogramo de 130 a 115 pesos, golpeando fuertemente la rentabilidad de los productores. Ante este panorama, la Secretaría de Agricultura apuesta por la puesta en marcha este mes de una planta en Chiapas con capacidad para dispersar 100 millones de moscas estériles; sin embargo, persisten serias dudas sobre si esta medida será suficiente para frenar una plaga que, hasta el momento, ha superado todos los intentos de control.
La región Sureste de Jalisco se ha convertido en el epicentro crítico del brote de gusano barrenador en la entidad, afectando gravemente a municipios estratégicos como Tecalitlán, Tamazula y Tuxpan, donde las condiciones de calor y humedad han acelerado la proliferación de la plaga. A pesar de los esfuerzos de contención mediante trampeo artesanal, la Unión Ganadera Regional de Jalisco advierte que estas medidas son insuficientes y subraya la urgencia de implementar el control biológico mediante la mosca estéril para frenar una crisis que se ve agravada por la falta de reportes oficiales de los productores y una severa saturación del mercado interno, la cual ha provocado un desplome en los precios ganaderos y pone en riesgo la estabilidad del sector que representa el 10% de la producción nacional.

