El reciente informe publicado por Human Rights Watch revela la crítica y precaria situación de miles de cubanos que, tras haber vivido incluso décadas en Estados Unidos, han sido deportados masivamente a México. De acuerdo con la investigación, estas personas son enviadas a territorio mexicano bajo acuerdos no escritos entre ambos países y quedan completamente desamparadas. Al carecer de documentos de identidad válidos, de un estatus legal definido o de visas humanitarias, se enfrentan a un limbo administrativo que les impide conseguir un empleo formal o acceder a servicios esenciales de salud y vivienda.
Esta falta de apoyo institucional y de vías efectivas de regularización ha empujado a gran parte de los deportados a una situación de extrema vulnerabilidad. Muchos de ellos se encuentran en situación de calle en municipios de la frontera sur de México, sobreviviendo en condiciones de hacinamiento o dependiendo de remesas familiares que les cuesta trabajo cobrar debido a sus restricciones legales. Además de sufrir problemas de salud crónicos agravados por la falta de atención médica, se exponen de forma constante a abusos, extorsiones y violencia generalizada, sin la posibilidad de regresar a Cuba por motivos de persecución política ni de reinsertarse de forma digna en la sociedad mexicana.

