Los mercados financieros internacionales reaccionaron con un optimismo generalizado tras el anuncio de un acuerdo de paz provisional entre el gobierno del presidente Donald Trump e Irán, el cual pone fin a más de tres meses de conflicto armado en Oriente Medio. El anuncio del cese permanente de las hostilidades y el levantamiento del bloqueo naval estadounidense en el Estrecho de Ormuz disiparon el temor a una crisis energética global severa, provocando un desplome inmediato de más del 5% en los precios internacionales del petróleo (con el crudo Brent cayendo hacia los 82 dólares por barril). Esta rápida descompresión de las presiones inflacionarias ligadas a los combustibles devolvió la confianza a los inversionistas de cara a los próximos movimientos de la Reserva Federal.
Bajo este escenario de renovada certidumbre geopolítica, Wall Street lideró un rally bursátil global donde los sectores tecnológico, industrial y de consumo discrecional resultaron ser los más favorecidos. El índice tecnológico Nasdaq registró su mayor avance en una sola sesión desde finales de marzo al dispararse un 3.07%, mientras que el S&P 500 subió un 1.65% y el Promedio Industrial Dow Jones trepó un 0.92% para marcar un nuevo máximo histórico. Aunque los analistas advierten que la normalización total del flujo naviero y las negociaciones técnicas de 60 días sobre el programa nuclear iraní tomarán tiempo, el mercado ha comenzado a descontar un panorama económico de mayor estabilidad y crecimiento para la segunda mitad del año.

