El Banco Mundial ha alineado su estrategia de cooperación con el «Plan México» del gobierno federal, priorizando el financiamiento y apoyo técnico en proyectos de infraestructura sostenible, transición energética y desarrollo regional. Esta alianza estratégica busca canalizar capitales hacia sectores clave como la logística y el nearshoring, facilitando que el país maximice su posición geográfica para atraer inversión extranjera directa y consolidar corredores industriales de alto impacto.
Con este enfoque, ambas partes buscan dinamizar el mercado laboral mediante la creación de empleos formales, bien remunerados y de alta calidad, con un fuerte énfasis en la inclusión social y la capacitación técnica. La meta fundamental es garantizar que el crecimiento económico generado por las nuevas inversiones se traduzca en un desarrollo equitativo que reduzca las brechas de desigualdad y beneficie a las comunidades más vulnerables de las distintas regiones del país.

