México adoptará una postura firme frente a Estados Unidos durante la próxima revisión del TMEC, buscando la eliminación definitiva de los aranceles y barreras comerciales impuestos al sector automotriz y del acero. El gobierno mexicano argumentará que estas restricciones contradicen el espíritu de integración regional del tratado y restan competitividad a las cadenas de suministro de América del Norte. Para la industria automotriz y siderúrgica mexicana, que dependen profundamente de la exportación al mercado estadounidense, este punto es innegociable si se quiere mantener el flujo económico y la estabilidad de los miles de empleos que dependen directamente de estos sectores.
La negociación se perfila compleja, ya que coincide con las presiones políticas internas en Estados Unidos por proteger su propia industria manufacturera. No obstante, el equipo negociador mexicano presentará datos técnicos que demuestran que los aranceles encarecen los productos finales para los propios consumidores estadounidenses, afectando la competitividad de toda la región frente a los bloques asiáticos y europeos. Con esta estrategia, México busca consolidar las reglas de origen actuales y asegurar que el libre comercio de componentes clave no esté sujeto a disputas políticas o medidas proteccionistas unilaterales.

