El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) confirmó que el Producto Interno Bruto (PIB) de México registró una contracción del 0.6% en términos reales durante el primer trimestre de 2026, lo que representa la caída trimestral más profunda desde finales de 2024. Este retroceso afectó de manera generalizada a los tres principales motores de la economía: las actividades primarias (agricultura y ganadería) lideraron el descenso con un -1.7%, seguidas por las actividades industriales que cayeron un 1.0%, y el sector de servicios con una ligera variación negativa del 0.4%. En su comparación anual, el avance fue de apenas un frágil 0.4%, reflejando un inicio de año con un dinamismo significativamente moderado.
Ante este panorama de desaceleración y persistente debilidad en el consumo interno y la inversión, el Banco de México (Banxico) ajustó a la baja su previsión de crecimiento económico para el cierre de 2026, ubicándola en un conservador 1.1%. Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció la desaceleración reportada por el organismo autónomo, pero prefirió enfatizar los avances en la mitigación de la inflación y la resiliencia en la captación de inversión extranjera. Los analistas financieros coinciden en que el panorama para los próximos meses estará fuertemente condicionado por las restrictivas condiciones financieras y la incertidumbre comercial de cara a las revisiones del T-MEC

