En un giro histórico para la diplomacia bilateral, el rey Felipe VI de España y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se reunieron en el Palacio Nacional para poner fin a siete años de distanciamiento y tensiones políticas. El encuentro, calificado por la mandataria mexicana como «muy cordial», marca la normalización definitiva de las relaciones entre ambas naciones, un «deshielo» que fue posible gracias a recientes gestos de la Corona española reconociendo los abusos ocurridos durante la Conquista.
Durante la reunión, Sheinbaum y el monarca español conversaron ampliamente sobre el valor e importancia de los pueblos originarios en la historia compartida, y acordaron una agenda de cooperación cultural que incluye el envío a España de tres magnas exposiciones mexicanas enfocadas en la cultura maya, Sor Juana Inés de la Cruz y el legado de la República Española.
Tras su paso por la capital, el rey Felipe VI se trasladó este viernes a Guadalajara, Jalisco, donde sostuvo un encuentro con la comunidad española residente en el país. Ante ellos, el monarca destacó la «magnífica» relación bilateral y auguró un «futuro enormemente próspero» para los dos países. El viaje del soberano —motivado originalmente por una invitación de la presidenta para asistir en territorio mexicano al partido del Mundial de Fútbol 2026 entre España y Uruguay— ha servido finalmente como el escenario perfecto para reactivar con firmeza los lazos políticos, económicos y de hermandad en el espacio iberoamericano.

