Al cumplir año y medio de mandato, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha registrado la caída más pronunciada en sus niveles de popularidad en lo que va de su gestión, al perder siete puntos porcentuales y situarse en un 68% de aceptación. De acuerdo con la más reciente encuesta de la firma Enkoll, realizada para El País y W Radio, este retroceso responde directamente al desgaste político provocado por la persistente violencia y los recientes escándalos en el norte del país. Entre los factores clave destacan las graves acusaciones de la justicia estadounidense por supuesta «narcopolítica» contra altos funcionarios en Sinaloa, así como el polémico caso que involucró el deceso de agentes de la CIA en la sierra de Chihuahua.
La medición revela que, por primera vez, el peso de la crisis de seguridad pública y la percepción de corrupción han comenzado a erosionar la sólida base de apoyo de la mandataria, superando el blindaje tradicional de su narrativa oficial. El estudio demoscópico detalla que el 45% de los mexicanos identifica hoy a la inseguridad y al crimen organizado como la mayor problemática nacional. Aunque la administración federal logra amortiguar el impacto y retener una aprobación mayoritaria gracias al amplio arraigo y reconocimiento de sus programas sociales, el actual escenario refleja un cambio drástico en las prioridades ciudadanas y el momento más complejo para el Ejecutivo en materia de opinión pública en lo que va de 2026

