Las Fuerzas Armadas de Irán se han declarado en estado de «máxima alerta» y han blindado su espacio aéreo ante el inicio de las ceremonias fúnebres del exlíder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, programadas del 4 al 9 de julio de 2026. Tras varios meses de postergación debido al conflicto bélico desatado tras su fallecimiento en febrero, el ejército ha intensificado el despliegue de sus fuerzas terrestres, navales y aéreas para blindar las fronteras y garantizar la seguridad ante la llegada de numerosas delegaciones diplomáticas y mandatarios internacionales. Como parte de este blindaje integral, las autoridades de aviación civil han impuesto restricciones temporales a los vuelos comerciales sobre ciudades clave como Teherán y Mashad, mientras el mando militar advierte de respuestas severas ante cualquier provocación externa.
El régimen iraní ha catalogado este funeral como el mayor acontecimiento nacional en la historia contemporánea de la Revolución Islámica, previendo una movilización masiva de hasta 20 millones de fieles. El itinerario oficial comenzará este fin de semana con una despedida pública en la gran mezquita Mosala de Teherán, continuará con procesiones religiosas en la ciudad de Qom y en lugares sagrados de Irak, y culminará el jueves 9 de julio con el entierro en el mausoleo del imán Reza en Mashad. Todo este despliegue se desarrolla en medio de una tensa transición política bajo la mirada del nuevo líder supremo, su hijo Mojtaba Jamenei, y el presidente Masoud Pezeshkian, quienes buscan proyectar control y continuidad institucional durante los homenajes

