Las medidas arancelarias aplicadas por el Gobierno de México a productos provenientes de países sin Tratado de Libre Comercio comenzaron a mostrar un impacto significativo en el flujo comercial. De acuerdo con datos de la Secretaría de Economía, las compras al exterior sujetas a este esquema arancelario registraron una disminución del 23.2% en los primeros meses del año, pasando de 15,383 millones de dólares a 11,808 millones. El ajuste responde al esfuerzo por desincentivar la competencia desleal y fomentar el consumo de insumos locales y de regiones con acuerdos comerciales vigentes.
El recorte estuvo encabezado por China, cuyas importaciones bajo las fracciones afectadas se redujeron un 28.4%, seguido por caídas destacadas en productos provenientes de Taiwán, Corea del Sur e India. Entre los sectores con mayores contracciones destacan el de vehículos ligeros y autopartes —que juntos acumularon una reducción superior a los 2,000 millones de dólares—, seguido por disminuciones drásticas en productos de calzado, siderurgia y remolques. Aunque la medida ha comenzado a frenar el ingreso masivo de ciertas mercancías asiáticas, analistas advierten que la industria aún enfrenta el reto de sustituir eficientemente estos insumos dentro de las cadenas productivas locales.

