La Fiscalía General de la República (FGR) atraviesa una crisis interna tras confirmarse la destitución de Óscar Langlet González, quien se desempeñaba como titular de la Fiscalía Especial en Investigación de Delitos Cometidos por Servidores Públicos y contra la Administración de la Justicia. Esta baja, ocurrida este 16 de julio, representa el segundo movimiento de alto nivel en menos de 48 horas, sumándose a la reciente renuncia de Ulises Lara. Langlet, un colaborador cercano al exfiscal Alejandro Gertz Manero, había asumido el cargo apenas el 1 de enero de 2026 y contaba con una larga trayectoria estratégica dentro de la institución, además de estar vinculado familiarmente con la ministra de la Suprema Corte, Sara Irene Herrerías.
Las versiones sobre su salida apuntan a un conflicto interno de gran calado: diversas fuentes señalan que el fiscal fue removido de su puesto tras negarse a archivar una carpeta de investigación por instrucciones de sus superiores, un expediente que supuestamente llevaba más de cinco años abierto. Aunque la FGR no ha emitido un comunicado oficial para explicar los motivos del cese ni ha nombrado a un sucesor, la salida de un perfil tan cercano a la administración anterior genera incertidumbre sobre el futuro de las investigaciones contra funcionarios y el rumbo que tomará la institución bajo la gestión de Ernestina Godoy en casos de alta prioridad y presiones internacionales.

