La ciudad de Nueva York ha comenzado a desplegar un operativo de seguridad sin precedentes ante los reportes que sitúan la esperada boda entre la superestrella del pop, Taylor Swift, y el jugador de la NFL, Travis Kelce, para este próximo viernes 3 de julio. De acuerdo con filtraciones de las agencias municipales y una exhaustiva investigación de The New York Times, la pareja alquiló el icónico Madison Square Garden para las festividades, las cuales arrancarán el 2 de julio con una íntima cena de 100 personas y culminarán al día siguiente con una espectacular recepción para más de mil invitados. Las alarmas de los fanáticos se encendieron de manera definitiva luego de confirmarse que el ayuntamiento neoyorquino aprobó permisos especiales para cerrar por completo las calles aledañas al estadio durante todo ese fin de semana.
La logística detrás del que ya es considerado el evento mediático del año incluye la instalación de monumentales carpas opacas en los accesos de la vía pública, diseñadas por una reconocida productora de eventos para garantizar la máxima privacidad frente a los paparazzi. Además, se reportó el bloqueo masivo de habitaciones en exclusivos hoteles de Times Square para los integrantes de los Kansas City Chiefs, compañeros de equipo del novio. Aunque el entorno de la cantante ha intentado mantener el secreto comunicándose con los asistentes únicamente por mensajes de texto cifrados, la total ausencia de eventos programados en el Garden para esas fechas y el movimiento de camiones de carga pesada confirman que la «boda del siglo» está a solo unos días de suceder en el corazón de Manhattan.

