La modernización de la Línea Z del Tren Interoceánico, que conecta los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz, cerró su primera etapa con un costo total acumulado de 18,436 millones de pesos, superando por mucho el presupuesto original debido a las complejidades del terreno. Sin embargo, a pesar de esta millonaria inyección de recursos por parte del gobierno mexicano, la ruta de 308 kilómetros presenta fallas de diseño estructural, como pendientes mal calculadas y curvas excesivamente pronunciadas que limitan la velocidad de los convoyes y comprometen la seguridad del trayecto.
A raíz de estas deficiencias —que se hicieron evidentes tras el descarrilamiento de un tren de carga en diciembre pasado—, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció una nueva fase de inversión presupuestaria para rectificar a fondo las vías. El objetivo prioritario de esta intervención adicional es suprimir los tramos críticos y corregir las fallas heredadas de la rehabilitación inicial, garantizando así que la infraestructura del Istmo de Tehuantepec sea realmente competitiva, segura y capaz de soportar el flujo masivo de contenedores proyectado para el comercio internacional.

